Existen instrumentos muy prácticos que hacen más fáciles las tareas cotidianas
El paso del tiempo, los accidentes y las enfermedades hacen que las personas pierdan algunas de sus capacidades físicas. En la vida diaria, ya sea en el propio hogar o en la calle, las personas que tienen una edad más avanzada encuentran barreras que impiden desenvolverse de manera independiente que antes no tenían. Estas barreras no solo hacen referencia al ámbito arquitectónico; para lo cual los establecimientos especializados ofrecen aparatos elevadores, salva escalones, pequeñas rampas portátiles, barras de sujeción, andadores o a los problemas motrices que puede tener cada persona a la hora de levantarse o sentarse, para lo cual puede adquirir mobiliario especial y accesorios que le ayudan a realizar estos movimientos con el mínimo esfuerzo, sino que también se refiere a las barreras tecnológicas que transforman al adulto mayor en analfabetos digitales.
El reto no es sólo eliminar las actuales barreras tecnológicas con las que se encuentran las personas mayores con deficiencias propias del envejecimiento normal o aquellas con algún tipo de discapacidad, sino también, en el futuro, desarrollar productos sin estas barreras. Esto es porque si desde el principio se tiene en cuenta a toda la sociedad y no solo al grupo de personas instruidas en el tema, y se desarrollan productos accesibles y útiles, se ahorran posteriores reformas. Además de este componente social para permitir que todas las personas puedan disfrutar de los avances tecnológicos, se encuentra incluso una vertiente de negocio.

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