miércoles, 13 de abril de 2011

EL ENVEJECIMIENTO ACTIVO

El caso del envejecimiento activo no es un factor universal para la población de mayor edad, porque hay diferentes formas de afrontar la vejez, teniendo en cuenta no solo factores internos, haciendo referencia a los factores cognitivos y no cognitivos, sino que también y sobre todo a los factores externos y al entorno de cada uno, ya que no es lo mismo en todos los casos lo que las personas desean hacer con su tiempo libre ni tampoco como se les permite utilizarlo dentro de la sociedad.


Las personas Adultas mayores, luego de haber llegado a etapa de la jubilación, son los que crean sus propias situaciones de soledad como parte de su ciclo vital. Y son los que se desvinculan de las actividades que realizaban en etapas anteriores a la vejez porque es lo que se espera de ellos o lo que llevan dentro de su aprendizaje por causa de su cultura. De esta manera parte de la población de personas mayores hacen uso de internet porque en vez de desvincularse de sus actividades se vinculan a otras nuevas que sería el caso del uso de las nuevas tecnologías.
Es muy valorable el comportamiento de las personas mayores que se interesan y hacen uso de las nuevas tecnologías, como es el caso de la PC para acceder a internet, en una sociedad en la que se valora mucho la juventud. De ahí que se pueda decir que las actividades que las personas mayores realizan tienen que ser satisfactorias y además que vayan en consonancia con la vida que habían llevado hasta el momento, pero también tienen que adaptarse a su nueva situación de vejez manteniendo los mismos patrones de comportamiento que tenían anteriormente.
De todo esto se puede deducir que el envejecimiento activo dirigido a la utilización de las nuevas tecnologías irá en relación a la persona, que dependerá de su capacidad interna, física y mental para realizarla. Además hay que tener en cuenta una serie de factores que influyen en la utilización de las mismas como es la economía, la educación y el género de la persona. Haciendo especial hincapié en el tema económico existe falto de recursos en muchos hogares con personas jubiladas que no podrían permitirse la satisfacción de usar internet, con lo cual su situación les impediría formar parte de este envejecimiento activo. Además está el factor educativo en el que se volverían a diferenciar unas personas de otras, con lo cual de nuevo es otro factor que en niveles educativos precarios o bajos no podrían formar parte de la opción internet. Y por último, y no menos importante también estaría el factor de género, que una vez más sería desfavorable para el caso de las mujeres, porque de nuevo las nuevas tecnologías serían un campo de hombres en el envejecimiento, ya que las mujeres mayores se han dedicado de lleno al cuidado de los demás en un ámbito privado, que con la finalización del hombre del mercado laboral cambia hacia el desempeño de actividades que se denominan “típicas de las mujeres”, con lo que el caso de internet no iría en esa línea. En definitiva el envejecimiento activo y la realización de actividades de ocio no son iguales para todos porque existen diferencias entre las personas mayores ya sea por su foro interno, por la cultura en la que se desarrollan o por las diferencias que se imponen en las normas sociales.


BARRERAS QUE IMPIDEN LA INDEPENDENCIA DEL ADULTO MAYOR

Existen instrumentos muy prácticos que hacen más fáciles las tareas cotidianas


El paso del tiempo, los accidentes y las enfermedades hacen que las personas pierdan algunas de sus capacidades físicas. En la vida diaria, ya sea en el propio hogar o en la calle, las personas que tienen una edad más avanzada encuentran barreras que impiden desenvolverse de manera independiente que antes no tenían. Estas barreras no solo hacen referencia al ámbito arquitectónico; para lo cual los establecimientos especializados ofrecen aparatos elevadores, salva escalones, pequeñas rampas portátiles, barras de sujeción, andadores o a los problemas motrices que puede tener cada persona a la hora de levantarse o sentarse, para lo cual puede adquirir mobiliario especial y accesorios que le ayudan a realizar estos movimientos con el mínimo esfuerzo, sino que también se refiere a las barreras tecnológicas que transforman al adulto mayor en analfabetos digitales.


El reto no es sólo eliminar las actuales barreras tecnológicas con las que se encuentran las personas mayores con deficiencias propias del envejecimiento normal o aquellas con algún tipo de discapacidad, sino también, en el futuro, desarrollar productos sin estas barreras. Esto es porque si desde el principio se tiene en cuenta a toda la sociedad y no solo al grupo de personas instruidas en el tema, y se desarrollan productos accesibles y útiles, se ahorran posteriores reformas. Además de este componente social para permitir que todas las personas puedan disfrutar de los avances tecnológicos, se encuentra incluso una vertiente de negocio.