Tome del libro "LA IMÁGEN DIDÁCTICA", el texto de Joan Costa; que utilice a modo de título, y que hace referencia a los problemas de consumo de objetos técnicos; siendo que mas allá que el destino de los objetos industriales es el de integrarse a la vida diaria de la gente; a modo de utilidad entre sus necesidades funcionales y la resolución de los mismos, termina siendo una dificultad en el momento de su uso.
A la hora de hablar de complejidad de los aparatos tecnológicos, no solo se hacer referencia al área estructural de su construcción ( los elem. simples repartidos en una jerarquía lógica, sus mecanismos que deberían ser localizados y recordados por el usuario para dominar esa clase de objetos un tanto complicados y a menudo misteriosos para aquellas personas que no tienen los conocimientos necesarios a cerca del mismo; como es el caso del AM); sino también al área funcional de su utilización (los procesos, secuencias y orden a seguir para que estos objetos funcionen correctamente y sean completamente útiles).
Esta problemática del uso y por lo tanto de la eficacia del propio objeto y por consiguiente de la satisfacción de su usuario, crece notablemente ya que los mismos son cada ves mas sofisticados y por lo tanto mas complejos en su estructura y función, de manera que los objetos de la vida cotidiana se vuelven cada ves mas y mas difíciles para el usuario medio, y ni hablar en lo referente al AM con escaso acceso a la Tecnología Digital.
Según Costa, la complejidad técnica de los objetos de la vida cotidiana (desde los electrodomésticos hasta los teléfonos móviles, cámaras digitales, cajeros automáticos, etc) y por lo tanto su dificultad en el uso se hace evidente sobre todo en aquella clase de aparatos; a) que poseen una sofisticación mayor y exigen por ello un mayor esfuerzo de comprensión, b) que constituyen una novedad o una innovación técnica y por eso se alejan de los hábitos y rutinas del usuario, c) que conllevan algún riesgo en su utilización, lo cual es un freno para el consumidor.
Luego de haber leído otros textos referidos al AM y las Nuevas Tecnologías, puedo decir que justamente estos tres puntos son los que imposibilitan a este usuario a usar ciertos aparatos tecnológicos necesarios para su vida cotidiana; como lo son los cajeros automáticos; para cobrar su jubilación, entre lo mas habitual o los teléfonos móviles para comunicarse con sus familiares, llevándolos a acudir a un tercero, apto para realizar las operaciones correspondientes.
Joan Costa habla del folleto explicativo, del manual de instrucciones, cuya función es la de hacer inteligible el objeto innovador y complejo; hacerlo comprensible y dominable con el fin de que este pueda ser aprovechado al máximo para satisfacer las necesidades del usuario.
En este punto es que me centro sosteniendo que el Manual de uso no es adecuado en todos los casos (mas allá de los problemas gráficos, de tamaño y de tipografía del mismo, entre otros; tema también planteado por Costa en otro apartado del mismo libro), haciendo referencia ya; específicamente en la temática de nuestra tesis: Interfaces Gráficas de usuario para Dispositivos Digitales y pensando en el usuario AM sin acceso frecuente a la Tecnología Digital en el momento de enfrentarse, por ejemplo: a un cajero automático. No es factible las idea de que el usuario se lleve el manual de instrucciones en el bolsillo para saber por donde introducir la tarjeta y que tecla presionar, si nuestra función como diseñadores es la de facilitarle la tarea y sobre todas las cosas agilizársela.
Por este motivo hay que solucionar el problema desde el Diseño de dicha Interfáz procurando que el usuario pueda desenvolverse con facilidad a la hora de enfrentarce al dispositivo.
martes, 18 de mayo de 2010
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