Cuando se llega a la vejez se marca el ingreso al mundo del tiempo libre debido a que se deja atrás el periodo de trabajo. Esta instancia del ser humano puede ser abordada desde dos perspectivas opuestas: ya sea desde el lado de las múltiples posibilidades que brinda el tiempo libre, como de las dificultades que puede ocasionar el no saber como invertir dicho tiempo y también teniendo en cuenta que nuestra sociedad no esta preparada para ellos.
En cuanto a las posibilidades, Lucila hace referencia a las actividades que el Adulto Mayor deseo realizar toda su vida pero que no tuvo oportunidades de concretar y Dificultades en tanto todo toma valor a partir de lo que uno produce económicamente.
Si antes les faltó tiempo para realizar las actividades que anhelaban, luego de obtener la jubilación les sobra y no saben que hacer. Si antes sobró actividad; hablando de lo laboral, luego falta y eso pesa en la mayoría de las personas que han tenido su tiempo muy ocupado.
“Detrás de cada conducta siempre hay una necesidad”. Las necesidades siempre mueven las conductas y son los aspectos dinámicos de la personalidad. Por este motivo, una vida con calidad significa para el adulto mayor, un encuentro entre el reconocimiento de sus necesidades y la búsqueda eficaz de su satisfacción.
Así mismo la calidad de vida se expresa a través de las conductas que tanto el Adulto Mayor , como cualquier otra persona sin distinción de edad, tiene para sí mismo y para con la comunidad en general.
El tiempo libre como calidad de vida, es fundamentalmente el resultado de una actitud personal. Y estas actitudes, como los conocimientos, los hábitos o las habilidades, se aprenden a lo largo de toda la vida.
En cuanto al aprendizaje, es común creer que con la vejez decrecen todas las capacidades de aprendizaje y se deterioran las funciones intelectuales. Sin embargo, investigaciones posteriores demostraron que en el área intelectual, si el estado de salud es bueno y se produce un envejecimiento normal, no hay declinación.
